Eli Soler se ha convertido en la primera mujer del puerto de Barcelona formada como gruista móvil, una de las máquinas portuarias que requieren una capacidad de reacción y adaptación más altas.

Desde que en 2021 el sindicato, la OEPB, apostó fuerte porque las mujeres se incorporasen a la manipulación de cualquier mercancía en el puerto -hasta entonces solo trabajaban como controladoras de mercancías- se ha roto uno de los últimos techos de cristal que limitaban las tareas que podían asumir y, de hecho, prontos serán cerca de 100 las compañeras que ya llevarán máquinas de cualquier tipo.